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Andrés trabaja como delineante, aunque lo que realmente le gusta
es dibujar. Daniela busca un ilustrador para las historias
pornográficas que escribe. Ambos entablan contacto a través de un
anuncio de prensa y, poco a poco, se van sumergiendo en un juego
telefónico en el que se entremezclan deseo, obsesión y secretos. |
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